Seguir innovando cuando uno mismo se convierte en su propia competencia

Publicado por Andrés Toledo el 18-04-2012 en Negocios
 
 
 
Todas las empresas que desean destacar, diferenciarse y marcar la diferencia tienen la obligación de innovar continuamente. Todo ello, más cuando la rivalidad de tu competencia se muestra fuerte, nos obliga a mejorar para seguir siendo competitivos y mantener nuestra posición en el mercado.

Sin embargo, cuando tu propia competencia parece dar síntomas de flaqueza o estar en decadencia, cuando sigue un camino o estrategia equivocada o simplemente deja de innovar, comienzan a ser escasas las razones por las que uno piensa que debe de seguir mejorando, o seguir superándose. Si consideramos que hemos superado a nuestros más directos competidores y con ello culminado uno de nuestros grandes objetivos, puede que nos encontremos ante uno de los mayores y más difíciles retos de nuestra aventura empresarial o profesional.

Cuando la competencia muestra signos de flaqueza y ya no es tal o no es vista como una amenaza real, es entonces cuando uno mismo se convierte en su propia competencia, cuando se convierte en su propio referente, pero también en el objetivo de todos los demás.

Y la pregunta es ¿Esto implica que debemos de continuar innovando? ¿Intentar ser aun mejores? ¿Con quién competimos?

Las marcas líderes pueden serlo por que son dominadoras de un determinado mercado o sector, pero ni mucho menos esto implica que se deba bajar la guardia. Es más, quizá sea este el gran error de quienes fueron líderes y pensaron que tal reconocimiento era una patente válida de por vida. El pensamiento que puede hacernos pensar que hemos alcanzado techo, de que somos los mejores y nadie pueda superarnos es un falso reflejo que generalmente nos muestra una realidad bien distinta con el paso del tiempo.

El tiempo siempre tiene una misma dirección, hacia adelante, evolucionando sin detenerse. Y la evolución se caracteriza por su virtud de mejorar lo presente en un proceso de cambios continuos. Lo que no evoluciona, no cambia, no mejora. Algo que a través de la innovación, las empresas pueden conseguir de igual forma con el objetivo de ser cada día mejores y más competitivas.

Recuerden siempre aquel proverbio que decía "Torres más altas han caído".  Si hemos llegado a la cima y estamos sólo, tendremos que asimilar el hecho de convertirnos en nuestro competidor más exigente sin nunca perder de vista a aquellos que un día lo fueron, y para ello, es imprescindible no olvidarnos de la regla más importante. Nunca dejar de seguir innovando!

Articulo original: Innovar cuando uno mismo se convierte en su propia competencia

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