La cuarta revolución industrial es la del “internet de las cosas”


El cambio al protocolo de internet versión 6 trae a cada aparato una dirección web propia, con consecuencias de gran alcance para los procesos de producción y la logística.“Industrie 4.0″ podría llevar a Alemania a una ventaja competitiva decisiva, informaFocus Online.

“Hoy estrenamos el internet del siglo XXI. Pero ustedes todavía no pueden ver nada”. De esta manera saludaba el inventor de internet, Vint Cerf, la semana pasada a una revolución casi desapercibida. Los grandes consorcios web han cambiado sin ruido alguno al protocolo de internet versión 6 (IPv6), que ha hecho que el número de direcciones web disponibles pase de 4.300 millones a 360 sextillones. Ahora se podrá proporcionar una dirección web propia no sólo a ordenadores y teléfonos, sino también coches, máquinas, contenedores de transporte, vestidos o incluso cajas de pizzas con el “internet de las cosas”. “En el año 2020, 50.000 millones de aparatos estarán interconectados entre ellos”, profetiza Hans Vestberg, jefe de presidencia de la compañía multinacional de telecomunicación Ericsson.

Cuando estos aparatos se comuniquen entre ellos, esto significará que habremos llegado a la “cuarta revolución industrial”, según espera Wolfgang Wahlster, profesor de Informática y jefe del Centro de Investigación alemán para la Inteligencia Artificial (DFKI). “Industrie 4.0” es también uno de los proyectos centrales de la estrategia de alta tecnología del estado federal alemán para entrenar a las empresas alemanas para el siglo XXI. “Con ello, la logística de producción se les meterá en la cabeza. En la fábrica, con el internet de las cosas, en el futuro los bienes dirán cómo quieren ser elaborados, con lo que se fabricarán productos de alta valor en pequeñas ediciones. Los productos premium refinados digitalmente son, según Wahlster, la gran oportunidad para Alemania.

Ya se han dado los dos primeros pasos, aunque a primera vista puedan parecer banales. “Una máquina de dulces advierte automáticamente cuando ya no quedan existencias de una barrita de chocolate, y las pide. O una fotocopiadora se da cuenta antes de tiempo de que un tóner de color se va a gastar dentro de poco y pide más. Eso lo hacen las máquinas mismas”, dice Jürgen Hase, responsable de Deutsche Telekom en el campo de comunicación de máquinas.

Se esperan avances, por ejemplo, en los servicios de salud. “Los estadounidenses lo llaman “lab on a chip”. Los sensores envían la información sobre los latidos del corazón, los parámetros en sangre o la temperatura corporal continuamente a una central de vigilancia o al médico responsable”, dice Bernd Heinrichs del especialista americano en red, Cisco. Las empresas tienen mucho interés en estos servicios, ya que nos encontramos en una sociedad que está envejeciendo. Esto vale también para la interconexión de las casas: “En el futuro, las alfombras estarán armadas de sensores que advertirán automáticamente cuándo una persona se ha caído y no puede volver a levantarse. Los sensores deben reconocer, sin embargo, cuándo se trata de un perro o de una persona”, dice Wahslter.

Los alemanes ya están varios pasos por delante en lo que respecta a coches que se comunican entre ellos. Un ejemplo: BMW puede notar con unos sensores si la carretera está helada, enviando esta advertencia directamente a los coches que circulan un kilómetro por detrás. Muchos fabricantes, como BMW, Mercedes,VW, Opel o Ford participan ahora en una gran prueba en Fráncfort.

En el futuro, también los productos nos podrán contar su historia vital, desde su fabricación hasta el reciclaje. Esto funciona con la tecnología NFC, que pronto se incorporará a muchos smartphones, con la que se podrán leer las “cajas negras” de los alimentos. También hay grandes posibilidades con la logística, donde en el futuro habrá robots interconectados unos con otros que recogerán los productos de las estanterías. También será posible que vehículos controlados por satélites transporten productos por la noche hacia los supermercados.

En las “ciudades inteligentes”, el uso de la energía es un tema muy importante. “Para ahorrar corriente, la iluminación sólo se encenderá cuando alguien pase por la calle. Cada farola podrá recibir una dirección web. Cuando un coche se acerque y aparque allí, la luz se encenderá por un corto espacio de tiempo”, dice Wahlster. Son sobre todo los chinos los que muestran un gran interés por la técnica alemana, con el objetivo de que sus megaciudades no se ahoguen con el tráfico. También los estadounidenses invierten con mucha fuerza en el internet de las cosas.

“Las empresas alemanas saben que, sin inversiones en el internet de las cosas, en el futuro lo tendrán difícil para adaptarse”, advierte Jan Geldmacher, de Vodafone Alemania. Aunque el mercado es pequeño, crece de manera vertiginosa. “Hasta 2015, según nuestras estimaciones, habrá 300 millones de máquinas conectadas entre ellas. El mercado, entonces, crecerá a más de 40.000 millones de euros”, espera Geldmacher. La mayor parte de los ingresos serían por aplicaciones, servicios y hardware. Para las empresas de telecomunicaciones, elM2M es un valor de esperanza



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