El anti-estilo: cómo cargarte tu imagen corporativa en 10 sencillos pasos

En redes sociales, no existen fórmulas mágicas. Pero sí pócimas letales con las que acabar con la imagen de una empresa en apenas un par de semanas. De sobra es conocido que, a la hora de lanzar cualquier firma a las procelosas aguas de las redes sociales, necesitaremos establecer previamente una serie de parámetros: estrategia, plan editorial y, cómo no, un libro de estilo.
Y claro, nadie dijo que el estilo fuera fácil o que siempre respondiese a unos cánones, como ocurre en la belleza. Así, podemos encontrar tantos estilos en redes sociales como ranas a las que besar. Incluso, podemos encontrar el anti-estilo.
Sí, el anti-estilo. ¿Por qué tenemos que seguir todos los mismos parámetros? Hay que arriesgarse, ser diferente, dejar nuestra marca personal y, por qué no, convertirnos en el Marc Jacobs de la redes (o en la Belén Esteban, ¡qué más da!)
Atento: estas son algunas de sus claves. Si quieres hundir la imagen corporativa de quien sea, haznos caso. Apúntate al anti-estilo. Lograrlo es tan fácil como seguir estos cómodos diez pasos:
  1. Yo he venido a hablar de mi libro. En concreto, de mi empresa, y es lo que pienso hacer. No me interesan los expertos en este negocio, ni los estudios, ni las tendencias… Y menos la competencia. ¡Si quieren saber de esas cosas que sigan a otras cuentas!
  2. Copiar los tweets de otros, robar las imágenes de otros… Esto es la guerra, en este caso, la de trabajar yo lo menos posible. ¿Para qué si ya lo hacen otros?
  3. ¿La RAE? No, no SE lo que es ni me INPORTA.  Me gusta abreviar los por qués con una X, y sí, #mi #tecla #favorita #es #la #almohadilla.
  4. Publicar a las 03:00 am es lo más lógico para los perfiles de una empresa que se dirige al público español. Sí, vale, también es la hora a la que suelo desvelarme pero… ¿Qué más da? ¿Es que no hay más gente con problemas de sueño?
  5. “Troncos, pedazo de día que hace hoy. Mola, ¿eh?”Puede que los seguidores del perfil de una Fundación de lo más serio no utilicen este tono al hablar, pero yo sí, y lo demás da igual, ¿vale?Llegados a este punto, ¿todavía no te han despedido? ¿Tu empresa no ha entrado en bancarrota fulminante? ¿Tu jefe no te mira con ojos de Hannibal Lecter cada vez que pasas a su lado? ¿Sigues sentado en tu silloncito de piel dispuesto a hacer el mal online? Continuemos…
  6. Me encanta hablar solo, ¿para qué me voy a molestar en contestar a la gente que interactúa con mi marca? Yo no estoy aquí para conversar; estoy para dar un discurso.
  7. Facebook, Twitter, Tuenti, Instagram, Flickr, Google+, MySpace, Badoo… ¿Me dejo alguna? Ale, un mensaje y a replicar lo mismo en todas. Cuánta razón tenían los de la oveja Dolly, ¡clonar es lo mejor!
  8. Siempre he sido un tanto bipolar… Un día me da por publicar 35 tweets en media hora. Las siguientes dos semanas, mi cuenta luce igualita que un desierto vacío y polvoriento. No creo que nadie lo haya notado, ¿verdad?
  9. Lo mismo me da que sea Navidad, el cumpleaños de un mito o se acabe de encontrar vida extraterrestre en Cuenca, yo programo y me echo a dormir. No necesito estar al tanto de la actualidad si puedo seguir hablando con tranquilidad de lo mío.
  10. ¿Tacto? ¿Eso qué es? Si un seguidor me incomoda o me pone en un aprieto, que se atenga a las consecuencias… Si me levanto con el pie izquierdo no respondo.
Dejando de lado las bromas (si no has pillado la ironía, algo estás haciendo mal), lo más importante a la hora de iniciar a tu empresa en las redes sociales es el sentido común, que, por desgracia, muchas veces no es el más común de los sentidos en este mundillo. Busca tu estilo y sé fiel a él, lo demás vendrá rodado.

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