Entendiendo el teletrabajo: trabajar por objetivos, no por horas

O, lo que es lo mismo, pasando horas improductivas delante de un ordenador y un teléfono. ¿He dicho un ordenador y un teléfono? ¿No es eso algo que todos tenemos en casa? Qué curioso.

¿Es más productivo quien hace las cosas en ocho horas o quien consigue terminarlas en tres? Y planteada esta pregunta, pasemos a la siguiente: ¿a quién considera más productivo su jefe? No creo que haga falta responder.

Estamos en una era en la que los salarios monetarios difícilmente van a crecer. En la que los trabajadores, incluso aquellos que trabajan en lo que les gusta, están quemados y hastiados. Y sus dirigentes, casi a la par, desesperados porque los números no salen y porque sus equipos pierden motivación cada minuto.

Por todo ello, es tiempo de ofrecer un salario emocional. Si no puedo pagarte más, al menos puedo confiar más en ti. Si te aprieto, al menos te libero para que pases más tiempo con tu familia, haciendo deporte o almorzando con los amigos. Si quieres puedes poner la lavadora a las 11 de la mañana, pero el objetivo que te he marcado para hoy debe estar cumplido. Esa es la clave: trabajar por objetivos, no por horas.

Pero, ¿qué hace una persona cuando por primera vez en su vida no tiene que apagar el despertador y puede desayunar tranquilo sin la presión del atasco para llegar tarde o del afeitado matutino? Aquí van algunos consejos. Ojalá sirvan a los afortunados para vivir mejor y a las empresas, aunque no lo crean, para ahorrar dinero. Y si no, que contabilicen el ahorro en luz, gasolina y dietas que permitiría establecer el teletrabajo.


1.- Busca tu lugar para trabajar. En casas grandes no habrá problemas porque se dispone de un despacho. En las más comunes, el comedor es una buena solución, pero no trabajes desde el sofá. Si se dispone de un balcón acristalado, la opción es magnífica: oficina con vistas y sin distracciones como la televisión o la cocina.

2.- No adelantar trabajo. Si lo pensamos, siempre podríamos hacerlo, lo que hará que no paremos nunca. Si has acabado con tu agenda del día, olvídate hasta mañana. ¿Así lo hacías en la oficina, no?

3.- Que el mail no bloquee tu vida. Responde a última hora de la mañana y a última de la tarde. Ningún correo es tan importante como para convertirse en un vehículo de transmisión urgente. Si alguien necesita algo, te llamará.

4.- Hay que descansar. Y esto es fundamental. En tu anterior trabajo desconectabas viendo Facebook, buscando viajes para Semana Santa o fumando un cigarro. Aquí lo tienes más fácil. Haz pausas programadas. Lee, mira una serie, baja a dar un paseo o queda con alguien a tomar un café sin la presión de tener que volver.

5.- Haz fuera las cosas que puedas hacer fuera. Hay veces que tienes que hacer ocho llamadas seguidas. ¿Por qué no te coges los auriculares y una libreta y llamas mientras das un paseo? Algo tan sencillo te cambiará la perspectiva y hasta el humor.

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