Los nativos digitales: educar tras la pantalla

A medida que las tecnologías se amarran a nuestro día a día y las nuevas formas de comunicarse se redefinen, crece la brecha entre generaciones. Los niños de hoy, los «nativos digitales», no han necesitado adaptarse: fue el mundo digital quien les dio la bienvenida.

Más del 95% de los menores de 13 años usa el ordenador a diario. En concreto, según el Centro de Seguridad en Internet para los Menores en España (Protégeles), el 78% de los niños de 11 a 14 años utiliza sistemas de mensajería instantánea como Whatsapp o Telegram. El 72% de ellos accede de forma habitual a redes sociales como Instagram o Facebook, y el 23% publica fotos y vídeos de manera continuada.









Aun así, el informe de Protégeles, “Menores de Edad y Conectividad Móvil en España: Tablets y Smartphones”, deja claro que el acceso a las tecnologías para los niños tiene que ser «lo antes posible, siempre y cuando esto suceda con el acompañamiento de sus padres y éstos estén decididamente implicados en su formación».

Con motivo de la necesidad de adaptación de los adultos a la red y de un aprendizaje más tardío y más pausado, éstos están alerta de sus ventajas y de sus peligros. Sin embargo, los datos reflejan que educar a los menores en el buen uso de la red es todavía una tarea pendiente dentro de los hogares. Sólo la mitad de los padres, un 54%, habla con sus hijos sobre las posibles consecuencias negativas de que visiten páginas inadecuadas en internet.

Un dato llamativo es que el 62% de ellos compruebe las páginas visitadas por sus hijos. En base a ello, se deduce que los padres se preocupan más que se ocupan; es decir, se preocupan más por conocer, a posteriori, los contenidos a los que sus hijos acceden, pero no se ocupan en la misma medida de transmitirles qué contenidos son positivos para su aprendizaje y por qué.
¿Poner rejas a las ventanas?

Otros padres optan por la restricción, un mal remedio en opinión de los expertos, que coinciden en que no se trata de prohibir, sino de educar. «Podemos poner rejas a las ventanas de nuestra casa, pero si no enseñamos a nuestro hijo qué es una ventana y por qué no debe saltar por ella, lo más probable es que lo haga en casa de un amigo», explican desde la Oficina de Seguridad del Internauta. La disciplina y la censura tranquilizan la conciencia de los padres, pero no atajan la raíz del problema.

En este sentido, que los adultos se muevan en un entorno desconocido y que nunca vayan a adquirir las mismas destrezas no implica que los riesgos a los que se enfrentan sus hijos sean distintos a los que tuvieron que enfrentarse ellos.









Otros padres optan por la restricción, un mal remedio en opinión de los expertos, que coinciden en que no se trata de prohibir, sino de educar. «Podemos poner rejas a las ventanas de nuestra casa, pero si no enseñamos a nuestro hijo qué es una ventana y por qué no debe saltar por ella, lo más probable es que lo haga en casa de un amigo», explican desde la Oficina de Seguridad del Internauta. La disciplina y la censura tranquilizan la conciencia de los padres, pero no atajan la raíz del problema.

En este sentido, que los adultos se muevan en un entorno desconocido y que nunca vayan a adquirir las mismas destrezas no implica que los riesgos a los que se enfrentan sus hijos sean distintos a los que tuvieron que enfrentarse ellos.

a experiencia de vida será siempre la mejor baza. Perolos distintos operadores tecnológicos también han asumido su responsabilidad para encarar los nuevos retos. Han nacido, así, proyectos innovadores dirigidos tanto a padres como a hijos que pretenden facilitar el aprendizaje y la prevención. Portales web como pantallas amigas o segu-kids apuestan por la pedagogía para formar a una ciudadanía digital responsable.









Otro ejemplo es ‘Familia Segura’, una iniciativa impulsada por Kaspersky Lab, Fundación Alia2 y Re-Teatro que ponen a disposición de todos los miembros de la familia consejos de ciberseguridad y diccionarios de redes sociales.

La nueva aplicación ‘Movistar Protege’ también responde a muchas de las preguntas que se hacen padres y tutores. Con un manejo muy sencillo, a través de la web protege los padres pueden configurar los dispositivos electrónicos de la casa (hasta 10 según la suscripción que se haya comprado) y tener un informe de la actividad realizada en internet y redes sociales de cada usuario. Ofrece la posibilidad de establecer horarios y recibir alertas, así como activar un “botón de pánico” para que el menor pueda contactar con sus tutores en caso de un posible peligro.









«No queremos ser el CNI de nuestros hijos», sostiene Elena Valderrábano, directora de Sostenibilidad de Telefónica. Todos los educadores y expertos están de acuerdo en que problemas como el cyberbulling o el acoso a través de las redes son más fáciles de prevenir gracias a una buena comunicación entre padres e hijos. «Se debe provocar el uso de internet como vía para obtener más información sobre sus gustos e intereses pero siempre con pensamiento crítico», añade Valderrábano.

La realidad es que el 90% de los niños que sufren algún tipo de incidente en las redes no trasladan sus problemas al entorno familiar. Para superar este obstáculo, advierte de que es un error provocar el miedo a internet entre los padres:«Internet es una herramienta maravillosa que ha cambiado nuestras vidas y la manera que tenemos de trabajar, de estudiar, de comunicarnos».

En este contexto de cambio, las alianzas entre administraciones públicas, empresas y tercer sector son esenciales para proteger a los menores frente a internet, uno de los principales retos de la sociedad contemporánea.

Éste artículo ha sido anteriormente publicado en el Blog de Responsabilidad Social Corporativa de Telefónica.

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