Hacia la adquisición de conocimiento mediante la estimulación cerebral

Los HRL Laboratories tienen una larga tradición a la hora de investigar todo lo relativo a la aviación. De ahí que resulte interesante que un trabajo de estimulación cerebral parta de esta entidad. Se entiende cuando al comprobar que el objetivo de la investigación es buscar nuevas formas de entrenar a pilotos. Y es que los científicos involucrados en este trabajo han desarrollado un sistema para incentivar el aprendizaje de las personas mediante la activación de las neuronas.

No es nueva la ambición de obtener el conocimiento por ciencia infusa o, más bien, a través de una suerte de automatismo, que permita aprender infinidad de cosas en un instante, de la misma manera que se transfieren datos a un ordenador. Aún estamos lejos de ‘subir’ información a nuestro cerebro en unos segundos y ver cómo se produce la transferencia a medida que se va rellenando una barra horizontal, como con un USB.

Pero la investigación de los HRL Laboratories ha emprendido este camino. Han creado un sistema de estimulación cerebral que combina varias tecnologías para potenciar el aprendizaje de una persona. El campo sobre el que han experimentado ha sido el pilotaje de un avión, una tarrea compleja que requiere de la coordinación de aspectos cognitivos y motores.

Los investigadores han examinado cómo funciona el cerebro de un piloto experto, con el fin de moldear el cerebro de los pilotos nóveles a partir de esa información, para que la organización y las conexiones de sus neuronas se parezcan más a las que se han observado en los expertos. No hay dos cerebros iguales, según comentan los científicos, pero matizan que han comprobado que en ciertas circunstancias la estimulación cerebral suele ser bastante efectiva para potenciar una capacidad concreta.



El sistema trata de practicar cambios en regiones muy específicas del cerebro. Para ello se coloca un casco en la cabeza sobre una capa de gel. La tecnología combina tres métodos de obtención de imagen y estimulación. Por una parte está la espectroscopia, que mide los cambios en el flujo de sangre en el cerebro, un EEG, para medir la actividad neuronal en las zonas deseadas, y otra parte que produce la estimulación cerebral, cuya misión es activar o desactivar las regiones señaladas.

Los pilotos que recibieron estimulación obtuvieron un 33% de mejora de los resultados. Los investigadores apuntan que los efectos neurológicos pueden durar horas, pero para consolidarlos hacen falta días y práctica. Parte del trabajo también consiste en comprobar los cambios que se inducen en el cerebro, así como los que ocurren de forma natural. Se monitorizan en tiempo real con el fin de personalizar la estimulación al individuo, lo que resulta clave para incrementar la eficacia.

La técnica empleada se puede considerar milenaria. Los antiguos egipcios ya empleaban las descargas que lanza la anguila eléctrica con la cabeza para paliar dolores. Los científicos creen que se podría utilizar para facilitar ciertos aprendizajes, como conducir, la preparación de exámenes o los idiomas. Aunque también ve útil el sistema para paliar los efectos de una enfermedad o accidente que haya afectado a las facultades cerebrales de una persona.

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